5.2.09

el mundo sumergido de J.G.Ballard


En la novela El mundo sumergido , de J.G.Ballard(1), el escritor puede tener claras muchas cosas, pero desde luego lo que no se planteará es para quién está escribiendo, que podría venir más tarde, sino por qué y de qué forma escribe. Y su respuesta es la totalidad de esta novela. Ballard no quiere contar ningún desastre a modo periodístico, ni tampoco hacer una tesis sobre la influencia del calor sobre el cuerpo. ¿Qué narrar entonces? Narrará pues, aquello que se conjugue tanto a nivel ficcional(2) como a nivel inconsciente pasando por un tapiz de realidad, de lo dado, así como de pretensiones que lo atraviesan y lo impulsan y que lo alientan a escribir.

No se trata en Ballard de informar, tampoco de denunciar
ad nauseam, no se trata de comentar, no se trata de formar "culturalmente". Se trata de disponernos en una distopía y hacernos transitar a través de una línea oscuramente argumentativa (Veremos después qué argumentará dicha línea) hasta mostrarnos un descodificar. ¿Habría entonces que descodificar a Ballard? Creo firmemente que no, pero podríamos captar los signos que emite y nos afectan en su novela.
Es remarcable que Ballard no le dé demasiada importancia a la fecha, o más bien que la fecha esté ya inserta dentro de la novela, pues en efecto, se trata de un futuro, pero la novela de Ballard hace que ese futuro sea tan presente que la propia ficción que pueda tener el planteamiento inicial del "mundo sumergido" sea más bien la de otra fecha no fechada, el hundir-se en lo más salvaje (¿del ser humano todavía?):

Los mecanismos liberadores innatos impresos en tu citoplasma hace millones de años han despertado. El sol y la temperatura […] están arrastrándote […](a) las capas más inconscientes, a una zona enteramente nueva de la psique neurónica. […] Recordamos realmente estos pantanos y lagunas. Luego de unas horas ya no te asustarán, a pesar de su horror aparente.” (3)

El hundir-
se en lo más desconocido por el hombre, el sí-mismo como su mente. Y hay cierto pánico hacia ello, como los pasajes de Kerans con la brújula. Es fundamental en El mundo sumergido que todos los personajes queden marcados corporalmente por sus pensamientos, sus desconciertos, su sumisión en el abismo mental. No creo que Ballard planteara, me lo ha parecido así, El mundo sumergido como una "metáfora", creo firmemente que el mundo para Ballard está ya literalmente sumergido, y que los esqueletos de los edificios que se erigen desde el fondo de las lagunas y pantanos inmensos sean precisamente eso: Edificios. Porque lo que emerge es la decadencia del esqueleto de esos edificios, la piel muerta (susceptible de ser reciclada), la superficie todavía insondable, pero cuya cualidad irá siendo experimentada o tratada de manera diferente por cada personaje, si bien es cierto que Ballard "juega" con ellos en cuatro polos diferenciados: lo no-explorado, lo explorado, lo conservador y lo perverso del ser humano y su medio.

Ballard va a introducir, bajo mi lectura, algo que otros muchos autores -incluso me atrevería a decir que Kafka- han sentido: No el buscar la libertad, buscar ser libres en un mundo podrido, putrefacto, molesto, incómodo, asfixiante. Más bien,
buscar una salida. Y la salida, digámoslo claramente, no aparece en el nuestro escritor formalizada de ninguna manera. Se sale, y eso es lo que cuenta. Porque eso es precisamente lo que el Kerans deja escrito en la pared:

“Día 27. He descansado y sigo hacia el sur. Todo está bien.Kerans.” (4)

Es el Acontecimiento de una salida.

Pudiera parecer que, esta salida (repitamos, no una búsqueda de la libertad) fuese algo así como adaptativa, mediatizante, superviviente. Pero la salida que Ballard pretende aquí me ha resultado mucho más rica que todo eso. Es una salida en el que nos jugamos el todo o nada, donde vamos a afirmar el azar de un solo golpe. Un golpe, por cierto, que se ha determinado fundamentalmente por una implosión dentro de cada personaje y entre cada personaje.

El mundo sumergido no es tanto una novela de ciencia-ficción como una novela particularmente anti-representacional. El mundo sumergido llega al punto en el que no hay nada que "volver" a presentar, sino "ir" presentando, siguiendo. No nos presenta estereotipos más que allí donde puede haberlos. El capitán (Riggs) y sus soldados, el malvado (Strangman) y su séquito. Y representan hasta cierto punto, pues cuando entran en relación bien directa, bien indirectamente con Hardman, Bodkin, Beatrice y Kerans, pierden todo punto de referencia contemporánea. Es como si dejaran, por unos instantes, de dejar de llevar a cabo su inconsciente papel o rol en la novela. Por eso Ballard hace un giro increíble, no ya el robot, sino la robotización, no ya el capitán, sino la capitanización, no ya el mundo sumergido, sino la inmersión. No una utopía…sino una distopía.

Ballard, en los capítulos 3 y 5, introduce una “ruptura” del hilo argumentativo. ¿Por qué? ¿Qué pretende? Tal vez no sea una ruptura, sino más bien una continuidad
sumergida. De nuevo no hablo metafóricamente, lo que Ballard hace es exponer el por qué del funcionamiento de los personajes, qué síntomas, de dónde procede toda su angustia, cómo de inevitable para vivir no es ya la libertad, sino la huída, y dónde puede localizarse todo esto: En los genes, en la evolución del cerebro humano, la relación con el medio ambiente (que será tratada más adelante), en la vuelta a lo salvaje. ¿Podríamos decir, a modo “heraclíteo”, volver al principio, que fue caos? Pues en el devenir de la novela, uno puede darse cuenta de que ni siquiera los propios animales se han aclimatado, adaptado. Mejor digamos que se han adaptado salvajemente, demasiado salvajemente. Este “demasiado” vuelve a remitirnos a una especie de correspondencia entre el porvenir de los animales y las plantas y el propio hombre.(5)

¿Pero cómo puede un término como demasiado tener algo que ver en una novela cuyos capítulos 3 y 5 son rupturas? Por un exceso de narración. Me explico. ¿Es Ballard quien escribe o es el psicólogo-Ballard quien lo hace por él en una misma línea novelesca? ¿Es el psicólogo-Ballard quien escribe o es el científico-Ballard? (6)

Hay un punto fundamental: Ballard no se identifica con el psicólogo, o con el científico. Ballard es
toda la novela, sus animales, sus plantas, sus lagunas (lagunas mentales, lagunas de las que siempre aflora algo, palabra que no cesa de repetirse en toda la novela). Ballard, pese a un marcado acento surrealista en forma y contenido y de corte bien freudiano, hace saltar todo por los aires. No habla ya de romper tal o cual tabú en la sociedad, de si hay tensión sexual o no, de cómo poder deshacernos de complejos (7) . No. Rompe, a veces muy de forma muy oscura, otras de forma algo más clara, no se detiene en la escritura de su novela, en el escribir. Es algo así como decir "Perfecto, perfecto, lo tengo en cuenta pero además...". Es por ello, el ello, que no se limita a representar, no se deja representar, sino que descodifica todo aquello que teníamos por bien sólido, y que ahora, fundamentalmente es líquido (Me viene a la cabeza el ensayo de Zygmunt Baumman (8)). Curiosamente, lo sólido es lo sumergido, mientras que lo líquido, la liquidez, es lo emergido, lo emergente.

Quizá, con todo lo anterior, resulte ahora mucho más claro responder a la pregunta de si Ballard rompió o no efectivamente con los cánones que la ciencia-ficción impone, pues no es que rompa frontalmente, no se trata de decir que algo se ha roto y que para romperse debe efectivamente hacer mucho ruido. Ballard ha sido más sutil que todo eso, pues lo ha hecho desde la emergencia, tanto a nivel de la emergencia de un subconsciente (9) como a nivel de emergencia por salir, de encontrar una salida, sea como fuere. Algunos personajes como Riggs o Strangman no lo han hecho, y tampoco sabemos si su anquilosamiento "ético", del orden que fuere, fuese mejor o peor que el de Kerans y Hardman. Sencillamente, los primeros no han permitido el brote de una salida, la han taponado y se han limitado a ignorarla, a olvidarla, a sumergirla de nuevo. ¿No es esto un llamamiento de Ballard al despertar de las consciencias? ¿No es esto un generoso -si bien oscuro- gesto de denuncia social y a todos los mecanismos que en ella operan, sumergidos? ¿No nos abre, también, a otro tipo de denuncia social, más interna y/o
micrológica, en el plano del cambio climático, de re-pensar la nociones de Civilización/Civilizado? Creo que sí, y además con gran fuerza.

Mi experiencia con la doble lectura de esta novela ha sido altamente gratificante, si bien al principio me asaltaban muchas preguntas, inquietantes y hasta angustiosas y he de reconocer que me precipité, hablando del libro con mis compañeros y caí en muchas respuestas banales, poco asentadas y meditadas. Por fortuna, la segunda lectura del libro no me dijo mucho más, pero sí me silbó otro enfoque, como una extensión del primero a la vez que iba desmontándolo. El resultado ha sido este trabajo, y en fin, he quedado satisfecho tanto por leer una novela tan suculenta y compleja como por haber conocido las resonancias que ha tenido nuestro autor en la esfera cinematográfica, como por ejemplo, con David Cronenberg. (10)

_______________________________

(1) J.G.Ballard, El mundo sumergido, Minotauro, Barcelona, 2008.

(2) La dificultad, ¿hasta qué punto es ficcional
El mundo sumergido? Intentaré ir respondiendo a medida que avanza el texto, pero se advierte lo arduo de la respuesta.

(3)
Op.cit., p. 92

(4)
Op.cit., p.221

(5) Bodkin dirá: “Somos víctimas de nuestra bomba”.
Op.cit., p.92

(6)Nuevamente Bodkin: “¿Advertiste la ecuación sol-latidos? El disco que oía Hardman era una grabación de su propio pulso, amplificado. De este modo yo tenía la esperanza de precipitar la crisis.”
Op.cit., p.90

(7) “
Así como el psicoanálisis reconstituye la situación original traumática para liberar el material reprimido, así se nos arroja ahora al pasado arqueopsíquico, donde descubrimos los antiguos tabúes e impulsos, adormecidos durante tantos milenios.” No creo que Ballard esté pensando en los Arquetipos de Jung, más bien está pensando en la construcción psíquica del pasado, del pasado de nuestro inconsciente. Origen(es) de la psique, no Tipo(s). Así pues, tal vez Ballard esté más próximo al papel de arqueólogo que al de psicólogo. Este fragmento lo encontramos en Ballard, op.cit., p.53. (El subrayado es mío)

(8) Concretamente: Zygmunt Bauman,
Miedo líquido: La sociedad contemporánea y sus temores, Paidós Ibérica, 2007.

(9) El término correcto debería ser
inconsciente, dada la pronta renuncia de Freud al prefijo "sub", pero considerémoslo más apropiado dada la novela que tenemos entre manos

(10) David Cronenberg llevará
Crash al cine en 1996 (Crash es una novela escrita por J.G.Ballard y publicada por primera vez en 1973).


29.1.09

tan sorprendido


El navegante, de Klee.


"existir es diferir"
Gabriel Tarde

27.1.09

Pericles y Verdi esquiZiado

Básicamente he recopilado extractos del libro de Deleuze "Pericles y Verdi. La filosofía de François Châtelet" para que podáis agenciar como consideréis oportuno. El libro lo compré en París, así que disculpad si algunas frases no son "literales", ya se sabe que al traducir hay ciertas expresiones o estructuras sintácticas que no permiten que se pase de un idioma a otro como si tal cosa. De cualquier forma, aquí las tenéis:


“La inmanencia, el campo de inmanencia consiste en una relación Potencia-Acto. Las dos nociones no existen más que en correlación, inseparables.”

“La razón no es una facultad, sino un proceso, y consiste precisamente en actualizar una potencia o formar una materia. Hay un pluralismo de la razón, porque no hay motivo para pensar la materia ni el acto como únicos.”

“Se define o se inventa un proceso de racionalización cada vez que se instauran relaciones humanas en una materia cualquiera, en un conjunto cualquiera, en una multiplicidad cualquiera. El acto, siendo relación, es siempre político, la razón como proceso es político.”

“No hay psicología, sino una política del Yo. No hay una metafísica sino una política del ser. Nada de ciencia, sino una política de la materia, puesto que el hombre está cargado de la materia misma.”

“La oreja deviene humana cuando el objeto sonoro deviene musical.”

“Hacer del encuentro entre los hombres un rito, una suerte de ritual de inmanencia, incluso si hace falta un poco de esquizofrenia.”

“No hay Razón Pura, o racionalidad por excelencia. Hay procesos de racionalización heterogéneos, muy diferentes siguiendo los devenires, épocas, grupos y personas.”

“El conocimiento es el arte mismo de la potencia.”

“Cuando enunciamos una razón única, universal en derecho, caemos precisamente en eso que Châtelet llama outrecuidance*, una suerte de falta de educación metafísica. Ello de hecho sucede en Platón, pero incluso cuando se reconoce en la razón humana y solamente humana de los fines del hombre, se mantiene una transcendencia todavía teológica. En lugar de un pluralismo de los procesos nos vestimos un dualismo que opone el discurso a la violencia, como si la violencia no continuase anidando en el discurso mismo, alimentándolo de meandros y de motivaciones.”

“Lo abstracto no explica nada, es él quien debe ser explicado; lo universal no existe, existe lo singular, la singularidad. La singularidad no es lo individual, es el caso, el acontecimiento, el potencial, o más bien el reparto de los potenciales en una materia dada.”

“Actualizar la potencia o devenir activo.”

“Todo filósofo que invoca lo concreto siempre ha reivindicado ‘hacer el movimiento’, más que pensar la abstracción de lo universal […] , el problema no es el del fin, sino el del movimiento. El movimiento y el acto mismo de la potencia. Decidir no es querer hacer el movimiento, sino hacerlo.”

*Confianza excesiva en sí ; orgullo, presunción. Desenvoltura impertinente para con otro; audacia.

Ontología Cyborg

A través del libro de Teresa Aguilar “Ontología Cyborg” y su exposición de diferentes posturas en torno al devenir-cyborg consideré que tal vez en el capítulo sobre la transhumanidad se vislumbrara un “trans” algo diferente del “abolir el cuerpo pues cuando la conciencia de información pura se descargue en la red se podrá prescindir de él.
El cyborg en efecto es un monstruo, una demontruosité, monstruo que muestra, pero parece que debe éste ser superado por una hiperconciencia e información pura que resuena a hegelianismo, entre otras cosas, oponiendo el cuerpo a la conciencia y apelando a una síntesis cuyo resultado debe ser la abolición, la supresión corporal:

El transhumanismo se plantea un ser trascendental, abstracto, puro, para lo cual no necesita un anclaje humano de tipo orgánico, sino que más bien éste se resuelve en impedimento para la existencia posbiológica por lo que se hace necesaria su supresión.”

Y también:

Los seres humanos se definirían como poshumanos […] puesto que habrían logrado deshacerse de toda dependencia de sus partes biológicas.”

Haraway en cambio, es más prudente en este aspecto:

El cyborg es texto, máquina, cuerpo y metáfora, todos teorizados e inmersos en la de comunicaciones.

El cuerpo (y cuando hablamos de él parece que nos referimos a la carne) debe ser destruido o abandonado, como un cascarón. Creo que el cuerpo, desde la óptica de la Realidad Aumentada supone la apertura a un plus de realidad y la mejora sustancial del propio cuerpo y, por ende, de la conciencia en él también maquinando. La cuestión de la proporción metal (tecnología)-cuerpo(carne) que se debería mantener para no quedar aislados del Mundo y para evitar estar a la vez demasiado sujetos a él es un paradigma que se presenta importante. No debemos pensar como si de porcentajes se tratara. Esto nos situaría más en un plano ético de corte humanista mediante la pregunta “hasta qué punto arriesgaremos nuestra propia naturaleza”. Tampoco veo positivo que la cuestión se plantee en términos de cocientes de acceso inmaterial o receptividad de información pura, al estilo transhumanista. En este sentido, el debate giraría constantemente alrededor de un centro de gravitación lingüística y comunicativa idealista (no abstracta), a saber: El perfecto canal, el perfecto emisor-receptor y el perfecto mensaje.

En un lado de la balanza, la carne humanista, en el otro, el filete informativo ideal. Lo que va sucediendo en el medio es la figura de un cyborg que no busca un paraíso informativo ni opera con la melancolía de lo que fue o pudo haber sido. Un cyborg que apuesta por una Realidad Aumentada a partir de una virtualización-actualización de los datos de la misma a través de dispositivos concretos materiales y, sin duda, abierto a nuevas combinaciones y recombinaciones que generen afectos activos y pasivos y que en cualquier caso supongan un plus de realidad en continua apertura y captura.

Retomando el tema de la materia-cuerpo, es importante discernir entre cuerpo-conformante y cuerpo-afectante-afectado.

El cuerpo es imperfecto cuando se compara (de entrada fascinándose por X disposición tecnológica) con máquinas técnicas, precisas en producción, ritmo no decadente y paso de orden a ejecución rápidamente, susceptible de ser automatizada o programada. No es que se trate de comparar “distintas naturalezas”, sino de comparar entidades que cualitativamente difieren en forma, contenido, expresión y producción.

Esta fascinación idealista toma lo alopoiético como base o, al menos, como si la información fuese lo único relevante y digna de ser tratada / procesuada en primer plano. Todavía la información pura es entendida como bautizo del cyborg. Es cierto que se dice que estamos en la sociedad de información, pero aun dado esto por supuesto, existe una infosfera que de ningún modo se abstraería del resto de esferas, sino que en realidad, está francamente conectada. Esta infosfera es especialmente relevante en la
new economy y en el desarrollo de empresas puntocom o en el aspecto mercantil y bursátil de los resultados de empresas que no operan directamente en la Red.

La infosfera también sucumbe –cómo podría ser de otra manera- a la colonización de “terreno” ciberespacial, bien a través de dominios y especulación con ellos, bien a través de adquisición de direcciones (nombres de los sitios web). En tal caso, la información se pone entre paréntesis a favor de aquel producto que en poco tiempo saldrá al mercado (cualquier tipo de producto) y necesite un nombre comercial o marca. El nombre comercial es menos información que distintivo y engloba a la información que de otros productos se desprende para hacerse notar.

¿Por qué hablar de empresas y capitalismo a la par que de Realidad Aumentada y transhumanismo? Fundamentalmente por tres motivos:

a) El capitalismo quiere lo desterritorializado, el transhumanismo la desterritorialización absoluta de la conciencia. Ambos encuentran en la Red la “nueva tierra prometida” donde continuar y culminar su sistemática.
b) El cyborg es el semi-esquizo de la Red y del post-humanismo. El cyborg fue máquina y ahora es máquina con acomples alopoiéticos que favorecerán la autopóiesis que Guattari explica en Caósmosis.
c) El capitalismo y el cyborg se infectan entre sí. El planteamiento cyborg debe saberse capaz de infectar sin ser infectado por el antídoto que lo anularía o codificaría, bien en el plano ciberespacial, bien en el territorial no ciberespacial.

No sabemos lo que puede el cuerpo, y en vez de fomentar y descubrir su potencia exógena-acomple-endógena, prácticamente se quiere hacerlo desaparecer, de forma sutil o directa a favor de una pureza informacional. Quedan muchas aportaciones positivas a este paradigma, y a ella se suma la fisionomía, tan olvidada en nuestros días.

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