En la novela El mundo sumergido , de J.G.Ballard(1), el escritor puede tener claras muchas cosas, pero desde luego lo que no se planteará es para quién está escribiendo, que podría venir más tarde, sino por qué y de qué forma escribe. Y su respuesta es la totalidad de esta novela. Ballard no quiere contar ningún desastre a modo periodístico, ni tampoco hacer una tesis sobre la influencia del calor sobre el cuerpo. ¿Qué narrar entonces? Narrará pues, aquello que se conjugue tanto a nivel ficcional(2) como a nivel inconsciente pasando por un tapiz de realidad, de lo dado, así como de pretensiones que lo atraviesan y lo impulsan y que lo alientan a escribir.
No se trata en Ballard de informar, tampoco de denunciar ad nauseam, no se trata de comentar, no se trata de formar "culturalmente". Se trata de disponernos en una distopía y hacernos transitar a través de una línea oscuramente argumentativa (Veremos después qué argumentará dicha línea) hasta mostrarnos un descodificar. ¿Habría entonces que descodificar a Ballard? Creo firmemente que no, pero podríamos captar los signos que emite y nos afectan en su novela.
Es remarcable que Ballard no le dé demasiada importancia a la fecha, o más bien que la fecha esté ya inserta dentro de la novela, pues en efecto, se trata de un futuro, pero la novela de Ballard hace que ese futuro sea tan presente que la propia ficción que pueda tener el planteamiento inicial del "mundo sumergido" sea más bien la de otra fecha no fechada, el hundir-se en lo más salvaje (¿del ser humano todavía?):
“Los mecanismos liberadores innatos impresos en tu citoplasma hace millones de años han despertado. El sol y la temperatura […] están arrastrándote […](a) las capas más inconscientes, a una zona enteramente nueva de la psique neurónica. […] Recordamos realmente estos pantanos y lagunas. Luego de unas horas ya no te asustarán, a pesar de su horror aparente.” (3)
El hundir-se en lo más desconocido por el hombre, el sí-mismo como su mente. Y hay cierto pánico hacia ello, como los pasajes de Kerans con la brújula. Es fundamental en El mundo sumergido que todos los personajes queden marcados corporalmente por sus pensamientos, sus desconciertos, su sumisión en el abismo mental. No creo que Ballard planteara, me lo ha parecido así, El mundo sumergido como una "metáfora", creo firmemente que el mundo para Ballard está ya literalmente sumergido, y que los esqueletos de los edificios que se erigen desde el fondo de las lagunas y pantanos inmensos sean precisamente eso: Edificios. Porque lo que emerge es la decadencia del esqueleto de esos edificios, la piel muerta (susceptible de ser reciclada), la superficie todavía insondable, pero cuya cualidad irá siendo experimentada o tratada de manera diferente por cada personaje, si bien es cierto que Ballard "juega" con ellos en cuatro polos diferenciados: lo no-explorado, lo explorado, lo conservador y lo perverso del ser humano y su medio.
Ballard va a introducir, bajo mi lectura, algo que otros muchos autores -incluso me atrevería a decir que Kafka- han sentido: No el buscar la libertad, buscar ser libres en un mundo podrido, putrefacto, molesto, incómodo, asfixiante. Más bien, buscar una salida. Y la salida, digámoslo claramente, no aparece en el nuestro escritor formalizada de ninguna manera. Se sale, y eso es lo que cuenta. Porque eso es precisamente lo que el Kerans deja escrito en la pared:
“Día 27. He descansado y sigo hacia el sur. Todo está bien.Kerans.” (4)
Es el Acontecimiento de una salida.
Pudiera parecer que, esta salida (repitamos, no una búsqueda de la libertad) fuese algo así como adaptativa, mediatizante, superviviente. Pero la salida que Ballard pretende aquí me ha resultado mucho más rica que todo eso. Es una salida en el que nos jugamos el todo o nada, donde vamos a afirmar el azar de un solo golpe. Un golpe, por cierto, que se ha determinado fundamentalmente por una implosión dentro de cada personaje y entre cada personaje.
El mundo sumergido no es tanto una novela de ciencia-ficción como una novela particularmente anti-representacional. El mundo sumergido llega al punto en el que no hay nada que "volver" a presentar, sino "ir" presentando, siguiendo. No nos presenta estereotipos más que allí donde puede haberlos. El capitán (Riggs) y sus soldados, el malvado (Strangman) y su séquito. Y representan hasta cierto punto, pues cuando entran en relación bien directa, bien indirectamente con Hardman, Bodkin, Beatrice y Kerans, pierden todo punto de referencia contemporánea. Es como si dejaran, por unos instantes, de dejar de llevar a cabo su inconsciente papel o rol en la novela. Por eso Ballard hace un giro increíble, no ya el robot, sino la robotización, no ya el capitán, sino la capitanización, no ya el mundo sumergido, sino la inmersión. No una utopía…sino una distopía.
Ballard, en los capítulos 3 y 5, introduce una “ruptura” del hilo argumentativo. ¿Por qué? ¿Qué pretende? Tal vez no sea una ruptura, sino más bien una continuidad sumergida. De nuevo no hablo metafóricamente, lo que Ballard hace es exponer el por qué del funcionamiento de los personajes, qué síntomas, de dónde procede toda su angustia, cómo de inevitable para vivir no es ya la libertad, sino la huída, y dónde puede localizarse todo esto: En los genes, en la evolución del cerebro humano, la relación con el medio ambiente (que será tratada más adelante), en la vuelta a lo salvaje. ¿Podríamos decir, a modo “heraclíteo”, volver al principio, que fue caos? Pues en el devenir de la novela, uno puede darse cuenta de que ni siquiera los propios animales se han aclimatado, adaptado. Mejor digamos que se han adaptado salvajemente, demasiado salvajemente. Este “demasiado” vuelve a remitirnos a una especie de correspondencia entre el porvenir de los animales y las plantas y el propio hombre.(5)
¿Pero cómo puede un término como demasiado tener algo que ver en una novela cuyos capítulos 3 y 5 son rupturas? Por un exceso de narración. Me explico. ¿Es Ballard quien escribe o es el psicólogo-Ballard quien lo hace por él en una misma línea novelesca? ¿Es el psicólogo-Ballard quien escribe o es el científico-Ballard? (6)
Hay un punto fundamental: Ballard no se identifica con el psicólogo, o con el científico. Ballard es toda la novela, sus animales, sus plantas, sus lagunas (lagunas mentales, lagunas de las que siempre aflora algo, palabra que no cesa de repetirse en toda la novela). Ballard, pese a un marcado acento surrealista en forma y contenido y de corte bien freudiano, hace saltar todo por los aires. No habla ya de romper tal o cual tabú en la sociedad, de si hay tensión sexual o no, de cómo poder deshacernos de complejos (7) . No. Rompe, a veces muy de forma muy oscura, otras de forma algo más clara, no se detiene en la escritura de su novela, en el escribir. Es algo así como decir "Perfecto, perfecto, lo tengo en cuenta pero además...". Es por ello, el ello, que no se limita a representar, no se deja representar, sino que descodifica todo aquello que teníamos por bien sólido, y que ahora, fundamentalmente es líquido (Me viene a la cabeza el ensayo de Zygmunt Baumman (8)). Curiosamente, lo sólido es lo sumergido, mientras que lo líquido, la liquidez, es lo emergido, lo emergente.
Quizá, con todo lo anterior, resulte ahora mucho más claro responder a la pregunta de si Ballard rompió o no efectivamente con los cánones que la ciencia-ficción impone, pues no es que rompa frontalmente, no se trata de decir que algo se ha roto y que para romperse debe efectivamente hacer mucho ruido. Ballard ha sido más sutil que todo eso, pues lo ha hecho desde la emergencia, tanto a nivel de la emergencia de un subconsciente (9) como a nivel de emergencia por salir, de encontrar una salida, sea como fuere. Algunos personajes como Riggs o Strangman no lo han hecho, y tampoco sabemos si su anquilosamiento "ético", del orden que fuere, fuese mejor o peor que el de Kerans y Hardman. Sencillamente, los primeros no han permitido el brote de una salida, la han taponado y se han limitado a ignorarla, a olvidarla, a sumergirla de nuevo. ¿No es esto un llamamiento de Ballard al despertar de las consciencias? ¿No es esto un generoso -si bien oscuro- gesto de denuncia social y a todos los mecanismos que en ella operan, sumergidos? ¿No nos abre, también, a otro tipo de denuncia social, más interna y/o micrológica, en el plano del cambio climático, de re-pensar la nociones de Civilización/Civilizado? Creo que sí, y además con gran fuerza.
Mi experiencia con la doble lectura de esta novela ha sido altamente gratificante, si bien al principio me asaltaban muchas preguntas, inquietantes y hasta angustiosas y he de reconocer que me precipité, hablando del libro con mis compañeros y caí en muchas respuestas banales, poco asentadas y meditadas. Por fortuna, la segunda lectura del libro no me dijo mucho más, pero sí me silbó otro enfoque, como una extensión del primero a la vez que iba desmontándolo. El resultado ha sido este trabajo, y en fin, he quedado satisfecho tanto por leer una novela tan suculenta y compleja como por haber conocido las resonancias que ha tenido nuestro autor en la esfera cinematográfica, como por ejemplo, con David Cronenberg. (10)
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No se trata en Ballard de informar, tampoco de denunciar ad nauseam, no se trata de comentar, no se trata de formar "culturalmente". Se trata de disponernos en una distopía y hacernos transitar a través de una línea oscuramente argumentativa (Veremos después qué argumentará dicha línea) hasta mostrarnos un descodificar. ¿Habría entonces que descodificar a Ballard? Creo firmemente que no, pero podríamos captar los signos que emite y nos afectan en su novela.
Es remarcable que Ballard no le dé demasiada importancia a la fecha, o más bien que la fecha esté ya inserta dentro de la novela, pues en efecto, se trata de un futuro, pero la novela de Ballard hace que ese futuro sea tan presente que la propia ficción que pueda tener el planteamiento inicial del "mundo sumergido" sea más bien la de otra fecha no fechada, el hundir-se en lo más salvaje (¿del ser humano todavía?):
“Los mecanismos liberadores innatos impresos en tu citoplasma hace millones de años han despertado. El sol y la temperatura […] están arrastrándote […](a) las capas más inconscientes, a una zona enteramente nueva de la psique neurónica. […] Recordamos realmente estos pantanos y lagunas. Luego de unas horas ya no te asustarán, a pesar de su horror aparente.” (3)
El hundir-se en lo más desconocido por el hombre, el sí-mismo como su mente. Y hay cierto pánico hacia ello, como los pasajes de Kerans con la brújula. Es fundamental en El mundo sumergido que todos los personajes queden marcados corporalmente por sus pensamientos, sus desconciertos, su sumisión en el abismo mental. No creo que Ballard planteara, me lo ha parecido así, El mundo sumergido como una "metáfora", creo firmemente que el mundo para Ballard está ya literalmente sumergido, y que los esqueletos de los edificios que se erigen desde el fondo de las lagunas y pantanos inmensos sean precisamente eso: Edificios. Porque lo que emerge es la decadencia del esqueleto de esos edificios, la piel muerta (susceptible de ser reciclada), la superficie todavía insondable, pero cuya cualidad irá siendo experimentada o tratada de manera diferente por cada personaje, si bien es cierto que Ballard "juega" con ellos en cuatro polos diferenciados: lo no-explorado, lo explorado, lo conservador y lo perverso del ser humano y su medio.
Ballard va a introducir, bajo mi lectura, algo que otros muchos autores -incluso me atrevería a decir que Kafka- han sentido: No el buscar la libertad, buscar ser libres en un mundo podrido, putrefacto, molesto, incómodo, asfixiante. Más bien, buscar una salida. Y la salida, digámoslo claramente, no aparece en el nuestro escritor formalizada de ninguna manera. Se sale, y eso es lo que cuenta. Porque eso es precisamente lo que el Kerans deja escrito en la pared:
“Día 27. He descansado y sigo hacia el sur. Todo está bien.Kerans.” (4)
Es el Acontecimiento de una salida.
Pudiera parecer que, esta salida (repitamos, no una búsqueda de la libertad) fuese algo así como adaptativa, mediatizante, superviviente. Pero la salida que Ballard pretende aquí me ha resultado mucho más rica que todo eso. Es una salida en el que nos jugamos el todo o nada, donde vamos a afirmar el azar de un solo golpe. Un golpe, por cierto, que se ha determinado fundamentalmente por una implosión dentro de cada personaje y entre cada personaje.
El mundo sumergido no es tanto una novela de ciencia-ficción como una novela particularmente anti-representacional. El mundo sumergido llega al punto en el que no hay nada que "volver" a presentar, sino "ir" presentando, siguiendo. No nos presenta estereotipos más que allí donde puede haberlos. El capitán (Riggs) y sus soldados, el malvado (Strangman) y su séquito. Y representan hasta cierto punto, pues cuando entran en relación bien directa, bien indirectamente con Hardman, Bodkin, Beatrice y Kerans, pierden todo punto de referencia contemporánea. Es como si dejaran, por unos instantes, de dejar de llevar a cabo su inconsciente papel o rol en la novela. Por eso Ballard hace un giro increíble, no ya el robot, sino la robotización, no ya el capitán, sino la capitanización, no ya el mundo sumergido, sino la inmersión. No una utopía…sino una distopía.
Ballard, en los capítulos 3 y 5, introduce una “ruptura” del hilo argumentativo. ¿Por qué? ¿Qué pretende? Tal vez no sea una ruptura, sino más bien una continuidad sumergida. De nuevo no hablo metafóricamente, lo que Ballard hace es exponer el por qué del funcionamiento de los personajes, qué síntomas, de dónde procede toda su angustia, cómo de inevitable para vivir no es ya la libertad, sino la huída, y dónde puede localizarse todo esto: En los genes, en la evolución del cerebro humano, la relación con el medio ambiente (que será tratada más adelante), en la vuelta a lo salvaje. ¿Podríamos decir, a modo “heraclíteo”, volver al principio, que fue caos? Pues en el devenir de la novela, uno puede darse cuenta de que ni siquiera los propios animales se han aclimatado, adaptado. Mejor digamos que se han adaptado salvajemente, demasiado salvajemente. Este “demasiado” vuelve a remitirnos a una especie de correspondencia entre el porvenir de los animales y las plantas y el propio hombre.(5)
¿Pero cómo puede un término como demasiado tener algo que ver en una novela cuyos capítulos 3 y 5 son rupturas? Por un exceso de narración. Me explico. ¿Es Ballard quien escribe o es el psicólogo-Ballard quien lo hace por él en una misma línea novelesca? ¿Es el psicólogo-Ballard quien escribe o es el científico-Ballard? (6)
Hay un punto fundamental: Ballard no se identifica con el psicólogo, o con el científico. Ballard es toda la novela, sus animales, sus plantas, sus lagunas (lagunas mentales, lagunas de las que siempre aflora algo, palabra que no cesa de repetirse en toda la novela). Ballard, pese a un marcado acento surrealista en forma y contenido y de corte bien freudiano, hace saltar todo por los aires. No habla ya de romper tal o cual tabú en la sociedad, de si hay tensión sexual o no, de cómo poder deshacernos de complejos (7) . No. Rompe, a veces muy de forma muy oscura, otras de forma algo más clara, no se detiene en la escritura de su novela, en el escribir. Es algo así como decir "Perfecto, perfecto, lo tengo en cuenta pero además...". Es por ello, el ello, que no se limita a representar, no se deja representar, sino que descodifica todo aquello que teníamos por bien sólido, y que ahora, fundamentalmente es líquido (Me viene a la cabeza el ensayo de Zygmunt Baumman (8)). Curiosamente, lo sólido es lo sumergido, mientras que lo líquido, la liquidez, es lo emergido, lo emergente.
Quizá, con todo lo anterior, resulte ahora mucho más claro responder a la pregunta de si Ballard rompió o no efectivamente con los cánones que la ciencia-ficción impone, pues no es que rompa frontalmente, no se trata de decir que algo se ha roto y que para romperse debe efectivamente hacer mucho ruido. Ballard ha sido más sutil que todo eso, pues lo ha hecho desde la emergencia, tanto a nivel de la emergencia de un subconsciente (9) como a nivel de emergencia por salir, de encontrar una salida, sea como fuere. Algunos personajes como Riggs o Strangman no lo han hecho, y tampoco sabemos si su anquilosamiento "ético", del orden que fuere, fuese mejor o peor que el de Kerans y Hardman. Sencillamente, los primeros no han permitido el brote de una salida, la han taponado y se han limitado a ignorarla, a olvidarla, a sumergirla de nuevo. ¿No es esto un llamamiento de Ballard al despertar de las consciencias? ¿No es esto un generoso -si bien oscuro- gesto de denuncia social y a todos los mecanismos que en ella operan, sumergidos? ¿No nos abre, también, a otro tipo de denuncia social, más interna y/o micrológica, en el plano del cambio climático, de re-pensar la nociones de Civilización/Civilizado? Creo que sí, y además con gran fuerza.
Mi experiencia con la doble lectura de esta novela ha sido altamente gratificante, si bien al principio me asaltaban muchas preguntas, inquietantes y hasta angustiosas y he de reconocer que me precipité, hablando del libro con mis compañeros y caí en muchas respuestas banales, poco asentadas y meditadas. Por fortuna, la segunda lectura del libro no me dijo mucho más, pero sí me silbó otro enfoque, como una extensión del primero a la vez que iba desmontándolo. El resultado ha sido este trabajo, y en fin, he quedado satisfecho tanto por leer una novela tan suculenta y compleja como por haber conocido las resonancias que ha tenido nuestro autor en la esfera cinematográfica, como por ejemplo, con David Cronenberg. (10)
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(1) J.G.Ballard, El mundo sumergido, Minotauro, Barcelona, 2008.
(2) La dificultad, ¿hasta qué punto es ficcional El mundo sumergido? Intentaré ir respondiendo a medida que avanza el texto, pero se advierte lo arduo de la respuesta.
(3) Op.cit., p. 92
(4) Op.cit., p.221
(5) Bodkin dirá: “Somos víctimas de nuestra bomba”. Op.cit., p.92
(6)Nuevamente Bodkin: “¿Advertiste la ecuación sol-latidos? El disco que oía Hardman era una grabación de su propio pulso, amplificado. De este modo yo tenía la esperanza de precipitar la crisis.” Op.cit., p.90
(7) “Así como el psicoanálisis reconstituye la situación original traumática para liberar el material reprimido, así se nos arroja ahora al pasado arqueopsíquico, donde descubrimos los antiguos tabúes e impulsos, adormecidos durante tantos milenios.” No creo que Ballard esté pensando en los Arquetipos de Jung, más bien está pensando en la construcción psíquica del pasado, del pasado de nuestro inconsciente. Origen(es) de la psique, no Tipo(s). Así pues, tal vez Ballard esté más próximo al papel de arqueólogo que al de psicólogo. Este fragmento lo encontramos en Ballard, op.cit., p.53. (El subrayado es mío)
(8) Concretamente: Zygmunt Bauman, Miedo líquido: La sociedad contemporánea y sus temores, Paidós Ibérica, 2007.
(9) El término correcto debería ser inconsciente, dada la pronta renuncia de Freud al prefijo "sub", pero considerémoslo más apropiado dada la novela que tenemos entre manos
(10) David Cronenberg llevará Crash al cine en 1996 (Crash es una novela escrita por J.G.Ballard y publicada por primera vez en 1973).
(2) La dificultad, ¿hasta qué punto es ficcional El mundo sumergido? Intentaré ir respondiendo a medida que avanza el texto, pero se advierte lo arduo de la respuesta.
(3) Op.cit., p. 92
(4) Op.cit., p.221
(5) Bodkin dirá: “Somos víctimas de nuestra bomba”. Op.cit., p.92
(6)Nuevamente Bodkin: “¿Advertiste la ecuación sol-latidos? El disco que oía Hardman era una grabación de su propio pulso, amplificado. De este modo yo tenía la esperanza de precipitar la crisis.” Op.cit., p.90
(7) “Así como el psicoanálisis reconstituye la situación original traumática para liberar el material reprimido, así se nos arroja ahora al pasado arqueopsíquico, donde descubrimos los antiguos tabúes e impulsos, adormecidos durante tantos milenios.” No creo que Ballard esté pensando en los Arquetipos de Jung, más bien está pensando en la construcción psíquica del pasado, del pasado de nuestro inconsciente. Origen(es) de la psique, no Tipo(s). Así pues, tal vez Ballard esté más próximo al papel de arqueólogo que al de psicólogo. Este fragmento lo encontramos en Ballard, op.cit., p.53. (El subrayado es mío)
(8) Concretamente: Zygmunt Bauman, Miedo líquido: La sociedad contemporánea y sus temores, Paidós Ibérica, 2007.
(9) El término correcto debería ser inconsciente, dada la pronta renuncia de Freud al prefijo "sub", pero considerémoslo más apropiado dada la novela que tenemos entre manos
(10) David Cronenberg llevará Crash al cine en 1996 (Crash es una novela escrita por J.G.Ballard y publicada por primera vez en 1973).



1 Comment:
Tienes la versión para dummies de tus entradas?
De mayor quiero ser como tú!
PD: dentro de poco actualizo, lo prometo!
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